MDZol, 15 abril 2008. + Cultura
EFE“El ferrocarril” (La estación de Saint-Lazare)”, de Edouard Manet.
Una exposición que se inaugura este viernes en el museo Walker de Liverpool documenta el modo en que los pintores europeos y norteamericanos reaccionaron al impacto del invento del ferrocarril sobre el paisaje y la sociedad de su tiempo.
La muestra, una de las organizadas con motivo de la declaración de Liverpool como capital europea de la cultura, reúne en torno a un centenar de pinturas, fotografías, grabados y dibujos, procedentes de algunas de las más importantes colecciones del mundo.
Entre las obras maestras reunidas figuran El ferrocarril, de Edouard Manet, de la Galería Nacional de Washington; La Crau desde Montmajour por tren, de Van Gogh, procedente del Museo Británico de Londres; La estación de Lordship Lane, de Camille Pisarro, del Instituto Courtauld, también de Londres.
Asimismo podrán admirarse cuatro famosos cuadros de Claude Monet, incluido el titulado La estación de Saint-Lazare, de la National Gallery de Londres; El vagón de tercera clase, de Honoré Daumier, de la Galería Nacional de Canadá en Ottawa.
Los artistas españoles representados son El paso del tren de Darío de Regoyos, de la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza, y Joaquín Sorolla, con una obra temprana titulada Otra Margarita.

The Travelling Companions (Compañeras de viaje), de Augustus Egg.
Entre otras obras importantes seleccionadas cabe también citar Railroad Sunset (Anochecer junto al ferrocarril), del estadounidense Edward Hopper, del Whitney Museum of American Art; El viaje ansioso del surrealista italiano Giorgio de Chirico, del Museo de Arte Moderno de Nueva York, así como fotografías de Bill Brandt, Alfred Stieglitz, entre otros.
“Lo más destacado de la exposición son las obras de los impresionistas”, señala su curador, Julian Treuherz, quien agrega: “Hemos logrado traer algunas de las más conocidas, pero hemos descubierto también a muchos otros artistas que crearon imágenes poco habituales del ferrocarril”. “La exposición se centra en cualquier caso en obras de la máxima calidad, que ilustran perfectamente cómo el ojo del artista respondió a la revolución que supuso el ferrocarril, cuando las locomotoras de vapor capturaron la imaginación” del ciudadano, explica Treuherz.
La exposición está dividida en seis secciones dedicadas a temas como los comienzos del ferrocarril en Europa, con la línea Liverpool Manchester, la primera del mundo, inaugurada en 1830, o el drama humano de ese moderno sistema de transporte en la Inglaterra victoriana.
Otros temas tratados son la paulatina conquista por el ferrocarril de los grandes espacios americanos, documentada en la obra de Alfred Bierstadt, su reflejo atmosférico en la pintura impresionista y posimpresionista, la admiración por el maquinismo de los futuristas italianos o la onírica combinación de desnudos femeninos con decorados ferroviarios en la obra del surrealista Paul Delvaux.
La última sección está dedicada a los carteles rusos que describen la construcción de la red del ferrocarril en los planes quinquenales de la Rusia de Stalin o los que glorifican el lujo y la velocidad en el art déco francés.
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