A Mendoza en un tren de 1910

Diario UNO, LUNES 11 de Abril de 2005

120 años de la inauguración oficial del ferrocarril en Mendoza, un modo de homenajearlo es recreando una travesía tal cual la vivió un pasajero de antaño

·························································································································································

Tren Historico

Tren histórico. Esta locomotora de vapor recorrió las vías argentinas desde 1907, año en que BAP se encargó del servicio.

Hace unos días, el ferrocarril cumplió 120 años de su inauguración oficial en Mendoza. Un modo de honrar al que al que fue “el monstruo del siglo” es recreando un viaje desde la Capital Federal hasta Mendoza, pasando por la tediosa eternidad de las pampas. Experiencia que fue cambiando a lo largo de los años y que hoy muchos recuerdan con melancolía, y otros más jóvenes ni siquiera sospechan.

Un vagon de Lujo

Lujo. Un vagón como aquel en el cual viajó el francés Jules Huret en 1910.

A “la ciudad del vino y las frutas”


El Ferrocarril Andino fue inaugurado el 7 de abril de 1885, cuando la historia de Mendoza dio un giro trascendental. Pero se puede decir que recién hacia 1910, cuando Buenos Aires al Pacífico (BAP) ya se había hecho cargo del ramal, el ferrocarril en Cuyo había alcanzado notables proporciones y eficiencia. Pero la historia pareció fascinarse más en describir al tren desde afuera sin prestar atención a cómo era en su interior, cuáles eran las comodidades y servicios, quiénes viajaban e incluso qué se veía desde las ventanas.

Quien dejó constancia de una travesía en 1910 fue el periodista francés Jules Huret, llegado al país en comitiva europea invitada a los festejos del centenario. Curioso e inquieto, no se quedó en la Capital Federal, sino que se montó a un tren y recorrió gran parte del país. De su partida hacia lo que él llamó “la ciudad del vino y las frutas”, describió el paso del convoy por los parques de Palermo, Villa Devoto, “Hurlingham y sus cottages (quintas) ingleses”, y Bella Vista.

“Luego entramos en una de las zonas agrícolas más rica de la provincia –anotó–. En ella se han creado centros urbanos que adquieren más importancia cada día”. Entre ellas, Mercedes, donde se bifurcaban líneas férreas hacia otros destinos. Más adelante verá el sur de Santa Fe y Córdoba, donde “algunos propietarios inteligentes se han decidido a dividir sus tierras y a formar núcleos de pueblos futuros, que serán dentro de diez años pequeñas poblaciones”.

De repente, la cordillera


Por entonces el viaje duraba casi dos días y, tras cruzar las pampas, al al amanecer del segundo día el francés levantó la cortina de cuero de su sleeping (camarote) y ya estaba en tierra mendocina. “Entonces no reconocía la tierra argentina –aseguró respecto al contraste de paisajes–. En vez de millones de hectáreas de praderas y sin árboles, tenía ante mi vista una sucesión de campos de dos o tres hectáreas rodeado de álamos, de sauces y, en ciertos trechos, de melocotoneros bajos, cuyas ramas se inclinaban cargadas de frutos”.

La postal de la Mendoza agrícola de 1910 se completaba con la viña en plantaciones “bajas y umbrosas”, y “la clara esmeralda de las alfalfas” entre la enramada de los árboles. Notó que “arroyuelos de agua turbia corrían a lo largo de las viñas y de las praderas, ante los ranchos de barro, con techo de junco cubierto de tierra y a los que daban sombra las moreras”.

Un cielo “de una dulzura y pureza admirables” era el marco de aquel cuadro de abundancia y de riqueza, y “en el horizonte se dibujaban colinas de tinte violeta y, encima de ellas, pequeñas nubes de plata”. Mas se dio cuenta de que las nubes no tienen esa forma y esa altitud y, sorprendido, preguntó: “¿No podrían ser acaso las nieves eternas de los Andes?”.

Repitiendo la fascinación de todos los viajeros por el encontronazo con el macizo andino, declaró: “He aquí la cordillera colosal con sus picos nevados, más pálidos en la lejanía, más brillantes de cerca y, dominándolos a todos, el cónico Aconcagua, encapuchonado de plata”. Entonces, embebido en un registro poético, llegó a destino y cerró su relato escribiendo: “Nos hallamos al pie de los Andes, en la llanura de Mendoza, verdadero desierto, donde la piedra aparece a flor de tierra, pero que es maravillosamente fértil en cuanto los múltiples arroyos la fecundan con su limo (sedimento)”.

Fabián Sevilla
fsevilla@diariouno.net.ar

Anuncios

Una respuesta

  1. TRISTEZA! ANGUSTIA! DOLOR! IMPOTENCIA!
    Porqué no están presos en cárceles comunes los responsable de esta destrucción y TRAICIÓN a la PATRIA???

    Viajamos y disfrutamos en familia esos maravillosos viajes en TREN …
    Homenajeamos a todos los héroes anónimos que contruyeron y los mantuvieron funcionando durante las épocas de gloria de nuestra PATRIA.

    Tenemos la esperanza de que algún día vuelvan a funcionar. Que sumemos voluntades patriotas,sociales y principalmente políticos honestos que conserven y defiendan el Patrimonio de nuestra ARGENTINA!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: