Después de 15 años, llegó un tren de pasajeros a Palmira

Diario LOS ANDES. Mendoza, Argentina
Sabado 10 de noviembre 2007

Departamentales
Después de 15 años, llegó un tren de pasajeros a Palmira

En el destino. El coche portugués Nohab en la estación Palmira. Moderno y para alta velocidad, se usa en la línea del General Roca.

Miguel Títiro mtitiro@losandes.com.ar


Sin despertar la algarabía que solía rodear al arribo de un tren de pasajeros, Palmira vivió simbólicamente el regreso de una formación con pasajeros a su antigua y emblemática estación, un bastión de la antigua línea General San Martín.

Ocurrió el jueves a la noche, cuando entró en las instalaciones que hoy administra la empresa América Latina Logística (ALL), un coche motor que habitualmente realiza el trayecto Constitución-General Alvear. El equipo trasladaba un pasaje compuesto por funcionarios de la Secretaría de Transportes de la Nación, de ALL y representantes de las cuatro empresas interesadas en el “tren de alta prestación”, entre Buenos Aires y Mendoza, por las vías del ex San Martín.

La travesía tuvo por objetivo que los empresarios interesados en invertir y reactivar el ramal mencionado, conozcan el estado de los rieles y de otras instalaciones.

De acuerdo a voceros de la Secretaría de Transportes, en la unidad -un coche portugués, llamado Nohab- viajaban delegados de las firmas interesadas en la licitación, Ferromel, Alstrom, Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles y Corporación Latina.

Un ex conductor de máquinas del San Martín, Leopoldo Mendoza, hoy de 84 años, radicado en Palmira, dijo tener el mejor recuerdo de sus años de conductor y “si Dios no me convoca pronto, espero ver otra vez el tren con pasajeros”.

Afortunadamente para este veterano, la vinculación con este sistema de transporte y carga se prolonga en su hijo, Luis Dante, maquinista como él. Lamentablemente para otros palmirenses, la noticia del arribo del convoy pasó desapercibida porque el episodio no tuvo mucha difusión previa.

Donde sí trascendió el movimiento del coche motor fue entre los ferroclubistas, que intercambiaron un gran número de e-mails sobre el particular. Uno de los más activos fue Pablo Anglat, mendocino que siguió el operativo desde lejos, ya que trabaja en Puerto Madryn.

De acuerdo a miembros del gremio de La Fraternidad, interesado en que se concrete el proyecto del transporte ferroviario para personas, “la parte operativa del trazado, especialmente los rieles, se encuentra regularmente bien”, pero, por supuesto, no para la velocidad que exigen las condiciones de la operación: 160 km/hora.

Ferroviarios antiguos calcularon que la formación se desplazó a unos 50 kilómetros de promedio, pero hubo tramos complicados, especialmente en el desvío de la laguna La Picasa, provincia de Santa Fe. Cabe recordar que aquí los rieles quedaron sepultados en 1999 cinco metros bajo el agua, al igual que la ruta Nacional 7, a consecuencia de la inundación que borró de la escenografía esos dos servicios. Este tramo tendría que quedar habilitado en agosto de 2008. También hubo marcha lenta saliendo de Buenos Aires, pero pasando Laboulaye, debido a que la vía está mejor, el vehículo avanzó con más celeridad.

“Para nosotros esto es muy importante, porque éste ha sido uno de los centros ferroviarios más importantes del interior del país. Fíjese que a mí me vienen a preguntar los chicos de las escuelas por la historia ferroviaria, por que ellos no tienen la experiencia de haber visto las máquinas y sentir los pitazos, por lo menos del transporte de pasajeros”, comentó Carlos Chacón, docente del distrito del Este.

El 14 de enero próximo se hará la adjudicación definitiva a la empresa que realizará la obra de adecuación de las instalaciones, con vistas a tener funcionando el tren en 2011o 2012.

Aquel 14 de marzo de 1993


La última vez que corrió un tren de pasajeros entre Mendoza y Buenos Aires fue el 14 de marzo de 1993. Era una formación del sistema que entonces se llamaba El Cuyano.

Un ferroviario y poeta, Luis Donoso, escribió unos versos referidos a la pérdida que se sufría:

“Ayer fui testigo de tu ilustre presente
y hoy aguardo seguro,
que el milagro futuro te devuelva al andén…”.

Este hombre rescató en un libro una vida de formaciones, estaciones y rieles.

En aquella oportunidad, Los Andes reflejó esos 1.000 kilómetros de nostalgia, en la última travesía de El Cuyano. Fue una larga despedida. En cada estación se multiplicaban las lágrimas, los abrazos y los pañuelos. El silbato del guarda se fue extendiendo por el largo camino de hierro a Buenos Aires; atrás quedaban las estaciones vacías y silenciosas. Si se concreta la entrada del tren a Mendoza con viajeros, muchos curtidos ex empleados se frotarán varias veces los ojos.

 

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Una respuesta

  1. Solo de leerlo, se me caen las lagrimas. ¿Cuando será el dia que nuestros gobernantes recapaciten y den lugar al progreso que significa el paso del tren? En paises como Brasil, he presenciado en la decada del 90 como se peleaban ciudades de Parana para que llegasen las vias del ferroeste. En todo el mundo optimizan la calidad de las vias y de los trenes y aqui lo suprimieron. Es increible la capacidad para albergar la necedad que han tenido los gobernantes de turno, desde el 93 a la actualidad.

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