Y usted…también espera el tren?

EL SOL ONLINE
Mendoza, Viernes 26 de junio de 2009

Arte y compromiso

Es la creación colectiva que manifiesta el sentimiento de todo un pueblo que ha sido despojado de parte de su patrimonio.

M. Andrea Helou <cultura@elsoldiario.com.ar>

fotografia

En consonancia con el sentir de todo un pueblo, un grupo de actores y músicos se apodera de un tradicional rincón mendocino como lo es la estación de trenes de Las Heras y Pasaje Villalonga y resucita su espíritu durante unas horas. En una puesta en la que el espacio no es sólo un escenario, sino un protagonista fundamental, la voz de los artistas se levanta en un reclamo esperanzado. El Sol dialogó con Antonella Mastrapasqua, una de las actrices, qui­­en se refirió a la realización.

¿De qué trata la obra?

Bueno, como nosotros decimos: “La historia de nuestra estación. Un símbolo del pasado en este triste presente que parece sin futuro… pero nunca hay que perder las esperanzas”. Es la historia de nuestra estación contada por trece actores estudiantes de la Facultad de Teatro de la UNCuyo, en la que, a través de ir visitando diferentes épocas que vivieron nuestros ferrocarriles, vamos recreando lo que fue esta hermosa estación. En clave cómica, es una obra muy emotiva.

¿Cómo surge la iniciativa de tomar esta temática?
Surge por dos razones. Una que tiene que ver más con lo teatral puramente y otra con una parte un poco más social. La primera, entonces, es que nos interesaba, como grupo, hacer teatro en un espacio “no convencional”, donde como actores se juega con nuevas herramientas y desafíos; y la estación nos pareció hermosa, imaginándonos lo que habría sido en otro tiempo y las mil historias que allí deben haber ocurrido. La otra es que consideramos que es un tema sumamente actual y que nos preocupa bastante. Este medio de transporte que “hace patria uniendo pueblos”, como decimos en la obra, daba muchísimo trabajo a miles de ferroviarios que quedaron sin nada.

¿Cómo es esto de que el escenario no sea sólo un lugar en el que se representa una pieza, sino también un protagonista de la puesta?
Esto surge de que, en primer año de la facultad, Ernesto Suárez nos hizo trabajar con esta técnica, montando una obra en la Facultad de Ciencias Políticas. Desde ahí nos quedamos con la pica y salimos a hacer con Gonzalo Aranda, nuestro director, un poco de eso. Y es nuevo pero apasionante a la vez, en cuanto al compromiso que implica. Por otro lado, estamos hablando de la estación, pero desde ella, por lo cual, el viaje que hacen los espectadores es mucho más sentido y fuerte, puesto que vivencian todo de otra manera al ir recorriendo lo que queda del lugar. Y se estremecen, muchos han confesado, cuando ven que esas boleterías de las que les hablamos están ahí y antes lo eran realmente. Eso es lo mejor de este tipo de trabajo, lo vivencial.

¿Cuál ha sido la respuesta del público?
¡Muy buena, por suerte! Mucha gente grande se acerca y nos agradece o nos cuenta su experiencia. Es muy lindo eso. Los jóvenes se sorprenden y largan algunos comentarios “no muy correctos” sobre los que hicieron lo que hicieron, pero está buenísimo, porque se enteran -que es mucho- y nos dicen: “Che, Anto, yo no sabía que esto estaba así, me da mucha pena”, y cosas por el estilo. Hay mucha gente que no tiene idea y es bueno que se sepa.

¿Hay un sentimiento generalizado respecto de las pérdidas que ha padecido la sociedad por decisiones de los gobiernos?
Sí, es un sentimiento de bronca, a veces, o angustia. Por ahí hay gente que viene a decirnos que le gustó mucho y que le llegó y la deja pensando. O muchos llorando nos dicen gracias. También lo expresan en medio de la obra, por ejemplo: se ríen mucho cuando Menem y Neustadt hablan de lo que piensan del paro de los ferroviarios y de lo que se pretende privatizar.

¿La evidente protesta ha provocado alguna respuesta del Gobierno?
No, para nada. Pero no estamos cerrados a que nos visiten y vean nuestra hermosa obra. Ojalá se logre que el tren vuelva. Tenemos esperanzas. Se hablaba de que el Gobierno nacional lo haría pero nada se sabe.

¿Qué balance realizaron de la presentación?
Positivo, imaginate que un grupo de trece actores es muy difícil de mantener y lo hemos hecho el año pasado y este, así que muy bueno. A nivel grupal nos la hemos bancado bien. Además, los aprendizajes en un espacio “no convencional” son un desafío actoral, en lo vocal, en la presencia escénica, la llegada al público. Lo disfrutamos mucho. ¿Qué proyectos tiene el grupo?
En agosto empezamos con un nuevo proyecto siguiendo esta línea de trabajo, así que estamos muy contentos, porque implica ir avanzando desde la prueba y el error, puesto que al principio nos costaba este lenguaje, pero apostamos a estas puestas por su conexión con lo social y por el gustito de hacer teatro en un lugar que no responde a la convención.

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