Concurso Fotográfico: 1º Premio

1er premio
CONCURSO FOTOGRAFIA “HOMENAJE AL FFCC TRASANDINO”
Foto:
El guarda
Autor:

Antonio Castagnolo

El último lustrador ferroviario

Concurso Historias de Vidas Ferroviarias
Rodrigo Javier DEL MONTE (Maipú)

Era una mañana de otoño, del mendocino, el de hojas doradas con fondo azul  del cielo, y el gris penetrante de la montaña, el de aire frío y sol tibio .Según mis cuentas posiblemente haya sido marzo de 1965.

De la mano de mamá  tomamos con decisión la calle Villalonga desde Av. Las Heras hacia el Norte, con rumbo a la oficina de Movimiento del Ferrocarril Gral San Martín, allí estaba mi papá a poco de terminar su tarea.

Mientras ellos dialogaban unos minutos, no alcanzaban mis ojos para contemplar un mundo fantástico, por lo singular, por lo complejo,  hombres de camisa blanca  y fajas negras en sus mangas, teléfonos de pie de bronce y auriculares de baquelita  con soporte amoldados a la cabeza, palabras inentendibles para mí, voces de distintos tonos, gestos nerviosos, ruidos interminables de teclas de la “remington de luxe” o la “olivetti lexicon 80”. Por  los gestos, entendí que debíamos esperar un  largo rato  para irnos juntos. Enntonces atravesamos el jardín, una alfombra verde, que al más puro estilo inglés, era el orgullo del “sapito”, viejo obrero ferroviario.

Ya estábamos de nuevo a nivel de la calle, y fue una gran sorpresa ver como llegaba la dupla del Ferrocarril Trasandino Chileno, moderno, silencioso, de color amarillo y rojo oscuro. En un instante cansinos pasajeros bajaron, tomaron sus equipajes y  arribaron los colectivos que lo esperaban en la salida lateral sur de la vieja y cuidada estación Mendoza, del Ferrocarril San Martín. Fue un instante y sin embargo  cada vez que paso  por ese lugar abandonado, lo recuerdo hasta con los mínimos detalles..

Fue una  postal de un década de oro del  Ferrocarril Trasandino, tal vez una de las últimas oportunidades que tuvo de unir ambos lados de la Cordillera de Los Andes, un avance extraordinario que de haber perdurado sería fantástico con todas las novedades tecnológicas de este presente, que sin embargo no supo o no quiso conservar lo que ya existía.

Ya volvíamos por  la amplia vereda oeste de la gran Estación Ferroviaria, delimitada por un largo cerco de maderas perfectamente colocadas, blancas, de un metro cincuenta de alto aproximadamente, con sus puntas negras y caladas, eran nuestro límite visual. Al terminar la misma, a metros del límite sur de la misma estaba papá con su saco a cuadros, estilo príncipe de Gales, y el diario bajo el brazo, algo inquieto, esperando en la puerta de un negocio.

Se trataba de un  stand de madera, perfectamente acondicionado para sentar a varios caballeros y lustrar sus botas y zapatos, especialmente a los oficinistas ferroviarios ,era el único lustrador de botas de esas características, de toda la provincia de Mendoza.Estaba perfectamente ambientado, con fotografías del inmortal Carlitos Gardel y de legendarias locomotoras a vapor. Mientras se oía un tango de Julio Sosa, papá me subió a la banqueta y pidió que me lustraran mis botines, acompañaba el rechinar de la gamuza el  lento retorno de la dupla ferroviaria que había visto llegar.Para mí la ultima vez que la vería.

Así terminó esa mañana mágica, ferroviaria desde los aromas, hasta los ruidos, desde las voces hasta las imágenes.El cierre de la puerta de un impecable” Siam Di  Tella” de taxi, puso fin al capítulo, uno más de los tantos momentos profundos y significativos que viví en la larga trayectoria laboral de mi padre.

Hoy, octubre de 2005 estoy absorto, frente a las cenizas todavía humeantes, del puesto del lustrador de  ferroviarios, que la desidia  dejó quemar por algunos desaprensivos .La nostalgia y la impotencia se han  apoderado de mi alma esta noche, y el destino me ha jugado una mala pasada a cuarenta años. La noche literal y metafóricamente se han llevado la luz del día, la del trabajo, la del Patrimonio.

Pero al menos no  han logrado  borrar la memoria colectiva de muchos que vivimos esa época y menos aún  de la pasión que hemos transmitido a las nuevas generaciones tal vez ese sea el mejor homenaje a todos los obreros y  empleados que construyeron esa historia.

(Testimonio recogido de vivencias de mi padre)

Concurso Fotográfico: 2º Premio

2 Premio: “Punto de partida hacia destino”
de Fernando CARGNELUTTI

Un amor sobre rieles

JULIANA FERNANDEZ COLLADO
Concurso de Historias de Vidas Ferroviarias

Cuando somos niños, la gente grande suele preguntar qué queremos ser: superhéroe, modelo, famosa, doctor, maestra; mil y un respuestas basadas en aquella persona por la que sentimos una profunda admiración. Esa persona puede ser mamá o papá, en el caso de esta escritora, yo sentí siempre mucha admiración por mi abuelo.

Fue aquella persona que me enseñó las cosas más importantes de la vida, de la manera mas simple que se pueda pensar, y es por eso que ahora soy yo quien les quiere contar acerca de él. Entre sus enseñanzas siempre me repitió que debía valorar mi educación, él se fue de su casa cinco años para estudiar. Es entonces cuando me planteo, ¿y a mi me cuesta levantarme todas las mañanas para ir? Pero dejando un poco al margen esas historias, quiero contarles aquellas que me inspiran a escribir esto desde el profundo cariño que le tengo.

Por lo tanto, me siento con él en el jardín, y luego de mostrarme muy orgulloso sus parras, compartimos unos mates dulces. Cuando le hice la primera pregunta sobre el tema en cuestión, sus vidriosos ojos parecieron refulgir con un brillo de juventud anhelada.

-¿Te acordás cuando empezaste a trabajar en el Ferrocarril?

-Eso fue hace mucho m’ija, allá por 1945. Las necesidades eran muchas, éramos diez hermanos y cada uno tenía que contribuir con lo que podía. Algunos de ellos se casaban y se iban, pero igual era difícil. El ferrocarril le daba vida al país, a la provincia. Teníamos un chiste personal, entre los compañeros decíamos que “nuestro país va sobre rieles muchachos, y nosotros lo dirigimos”-(risas)- todos cumplíamos un papel importante, el maquinista, el que manejaba el carbón, el inspector.

-¿Viajabas mucho?

-Sí, cumplía un horario estricto y nadie podía desobedecerlo pero después de los primeros meses trabajando, tuve la mejor escusa para trabajar con todo empeño.

-¿Te pagaban más?

-No exactamente, conocí al amor de mi vida.

-¿Conociste a la abuela por el ferrocarril?

-Claro, ella acompañó a su padre un día a buscar a una tía a la estación, yo bajé y desde entonces ya nunca pude quitarle los ojos de encima. Pero por supuesto no era tan fácil, tu bisabuelo era bastante, mmm, malo. No dejaba salir a ninguna de sus hijas, cuando la vi fue por pura casualidad.

>Me acerqué cuando su padre se distrajo y le dije lo lindo que le quedaba aquel vestido que llevaba puesto. Y que al día siguiente volvería a pasar.

-¿Y al otro día se vieron?

-No solo la vi en la estación sino que me saludo, estaba apurada porque se había escapado de su casa, y pronto iban a notar su ausencia. Vos sabes, las cosas no eran como ahora. Había que ser serio y pedirle la mano a mi suegro, yo era quizás muy joven para casarme, pero sabía que ella era el amor de mi vida.

>Vos sos chica y no lo vas a entender, pero sabía que con ella quería pasar el resto de mi vida, ella era mi santuario, donde encontraba alegría, paz, felicidad y sobretodo, me amaba tanto como yo a ella. Me hacía ver las cosas de otra manera, era… mágica. Exactamente la pieza que encaja y completa el rompecabezas de mi corazón.

>Paso el tiempo, y nos casamos.

-¿Y ahí dejaste el ferrocarril?

-No, no para nada. Empezar a formar una familia no es fácil, nos ayudaron un poco, y compramos una casita. Ella empezó a trabajar de celadora, y fuimos poco a poco creciendo. Tuvimos hijos, crecimos, fuimos y somos felices.

-¿Cuándo dejaste de trabajar?

-Me jubilé, mis hijos ya habían crecido y se mantenían por sí solos, yo ya era grande y no me iba del ferrocarril solo, me llevaba muchas cosas. Amigos, anécdotas, mi compañera de alma y, además, muchas lecciones de vida.

-¿Te gustará que vuelva a circular el ferrocarril por el país?

-¿Qué otra cosa podría hacerme más feliz que ver aunque sea solo un ápice de mi juventud? El ferrocarril ayudaba mucho al país, fomentaba la comunicación, hoy con todo eso de la internet esta todo muy avanzado, pero sería una buena opción de transporte tanto de pasajeros, facilitando sobretodo a la clase media y baja, siendo más rápido y económico; como de mercaderías. Haría crecer el turismo interior y claro sería muy vistoso para los turistas.

Luego de reflexionar sobre esta charla con mi abuelo, ver su añoranza al ferrocarril, pienso en que el quizás no este equivocado, el ferrocarril debería volver, pues tendría muchos efectos positivos sobre nuestra querida nación. Haría crecer la identidad nacional, y claro, volveríamos sobre nuestras raíces. Y diciendo esto recuerdo. Una frase que me dijo mi abuelo, “viaja, conoce, pero siempre volvé a tu hogar”, quizás eso necesitamos para mejorar, volver a nuestro hogar.

Resultados de los Concursos de FOTOGRAFIAS y de HISTORIAS DE VIDAS FERROVIARIAS

La Asociación Ferrotur Trasandino cumple en dar conocimiento de los autores y fotógrafos seleccionados en sendos Concursos organizados en Homenaje al Centenario del Ferrocarril Trasandino.

Puente sobre Carril Cervantes, Mayor Drummond. Ramal Vinculación A-12

HISTORIAS DE VIDAS:

Con motivo del homenaje a nuestro patrimonio ferroviario, resultaron seleccionados 3 trabajos que recuperan historias de vidas de trabajadores ferroviarios de la mano de hijos y nietos.

Los trabajos seleccionados, que serán publicados en la web de la Asociación FERROTUR TRASANDINO (https://ferroturtrasandino.wordpress.com) pertenecen a los siguientes participantes: (se indican sin orden jerárquico)

JULIANA FERNANDEZ COLLADO
“Un amor sobre rieles”

RODRIGO JAVIER DEL MONTE (Maipú)
“El último lustrador ferroviario”

NADIM LETICIA MINUZZI (Capital)
“Andenes del tiempo”

FOTOGRAFIAS:

Acta del Jurado:


Mendoza

En la sede Museo Nacional del Vino y la Vendimia, siendo las 17 hs. del día 27 de septiembre de 2010, se convoca al Jurado para el juzgamiento del Concurso de Fotografía “Homenaje al Centenario del Ferrocarril Trasandino y del Patrimonio Ferroviario de Mendoza”.

Se presentana tales efectos la Arq. María Liliana MICHELAN (Municipalidad de Maipú) y en representación de los municipios auspiciantes, el sr. Juan TINELLI, por el FOTOCLUB MAIPU y el museólogo Rubén Darío ROMANI, por la Asociación FERROTUR TRASANDINO, luego de analizar el material presentado a la convocatoria y seleccionar las obras admitidas en general, se determinan los siguientes premios y menciones:

1 Premio: “El guarda”, de Antonio CASTAGNOLO
2 Premio: “Punto de partida hacia destino” de Fernando CARGNELUTTI
3 Premioo: “Ultima estación” de Marcelo GONZALEZ
4 Premio: Olvidos” de Micaela ETCHEGARAY
5 Premio: “La mirada solitaria” de Emiliano ANTUN

El Jurado asimismo estableció las siguientes Menciones (sin órden jerárquico):

“Testigos de hierro” de Fabiana ROBLES
“Casi demasiado” de Débora SANTOS
“Tornillo” de Cristian BAZAN
“Resurgir” de Carolina FONTANA
“1908” de Franco RODRIGUEZ

Mención Biográfica: “testigos del tiempo” de Eva Graciela FLORES
Mención Documento Histórico por “Ferrocarril Trasandino sector electrificado con cremallera” de Dante C. CIVELLI.

La entrega de certificaciones y premios se realizará en la sede de la Secretaría de Cultura del Gobierno de Mendoza, Sala Elina Alba, cita en calles España y Gutiérrez de Ciudad de Mendoza, el día 29 de septiembre de 2010 a las 11 hs.

Con posterioridad se inaugurará una muestra integral del material admitido a Concurso, que por su calidad y valores estéticos y conceptuales, el Jurado considera necesario darlo a conocer a la comunidad en general en una muestra a realizarse en breve y en fecha a definir en las instalaciones del Museo Nacional del Vino y la Vendimia.

Total de fotos recibidas: 49
Fotos ADMITIDAS: 34
Premios 5
Menciones del Jurado 5
Menciones temáticas especiales 2

Siendo las 18:30 hs. se da por finalizado el acto de juzgamiento, firmando los miembros del Jurado a continuación.

Juan TINELLI
FotoClub MAIPU

Rubén D. ROMANI
Ferrotur Trasandino

María Liliana MICHELAN
Municipalidad de Maipú

De hazaña ingenieril a piezas de museo

Fuente: El Reporter Ferroviario
Año 4 – Edición Nº 296 – Abril 28, 2004

De hazaña ingenieril a piezas de museo

SANTIAGO (El Mercurio) Desde 1870, el recorrido del Ferrocarril Trasandino ha sido más turbulento que cualquier curva o pendiente. Hace pocos días, la Empresa de Ferrocarriles del Estado formalizó la concesión de diez tipos de vagones y locomotoras a la Asociación Chilena de Conservación del Patrimonio Ferroviario (ACCPF).Son diferentes piezas que constituyeron el Ferrocarril Trasandino, una titánica obra de ingeniería diseñada para aumentar el flujo de comercio entre la provincia argentina de Cuyo y Chile, y que se inauguró coincidiendo con el primer centenario de la República. La historia del proyecto y de su construcción es novelesca, pero en lo que respecta al desenlace para los diez mentados personajes, el destino al fin les sonríe. La mayoría sufrió años de abandono en maestranzas de Los Andes y Talca. Ahora serán restaurados y reunidos en el Museo del Ferrocarril Trasandino, constituyendo una colección de interés internacional para cualquier iniciado en trenes.
Sueño de hermanos
Sergio Carmona, de la filial de la V región de la Asociación, explica con planos en mano porqué las compañías extranjeras que manejaban la vanguardia tecnológica de la época, debieron diseñar piezas especiales para este recorrido, que presenta una diferencia de altitud de más de 2.600 metros en un tramo de sólo 70 kilómetros que separan la ciudad de Los Andes de la frontera: “Se requirió de un sistema de cremalleras de tres vías para impedir que los carros se deslizaran en pendiente, pudiendo subir con hasta 150 toneladas”.En su tiempo, la ejecución del proyecto fue épica. Juan y Mateo Clark, nacidos en Valparaíso y gestores de la idea, soportaron el descrédito de posibles inversionistas, la burocracia del gobierno, la revolución argentina de 1890 y la chilena de 1891, antes de irse a la quiebra en 1900. Tras casi cuatro años de inactividad, se reanudaron las faenas en lo más alto de la montaña, con 4.500 hombres trabajando en turnos interrumpidos durante el crudo invierno. Ya inaugurado, el tren demostró no ser rentable, sobre todo por el gasto energético, que se cambió de carbón a electricidad y luego a petróleo. Pero en los años 70, el flujo de pasajeros había caído de 100 mil en 1966 a 20 mil en 1972, producto de la pavimentación del Camino Internacional, y tras un gigantesco rodado que cayó en 1984, destruyendo medio kilómetro de vía, se consideró que no valía la pena invertir en la reparación. De vuelta al presente, la colección concesionada, junto con los correspondientes galpones en la maestranza de Los Andes para montar el museo, constituye una oportunidad única de admirar un ferrocarril de montaña, además del valor de cada pieza por separado. Ya con la colección en sus manos y el recinto para exhibirla, el Museo del Ferrocarril Trasandino ha cumplido su tramo más escabroso. Ahora necesita el financiamiento para proseguir con la restauración de las piezas y habilitar el recinto de exposición, proceso que según Carmona sólo requiere de unos seis meses antes de abrir las puertas al público. Donaciones mediante, claro está. Una vez en marcha, el Museo, además de divulgar el valor histórico e ingenieril de las piezas, pretende aprovechar la reactivación de las vías, proyectada por las empresas Tecnicagua y Petrolera del Sur, y volver a rodar por los rieles. Pero esa iniciativa lleva un año de estudio en el Ministerio de Obras Públicas y, teniendo en cuenta la historia del tramo, cualquier cosa podría suceder.

Hitos en la vía

  • 1871: Los hermanos Juan y Mateo Clark evalúan la factibilidad de un tren que cruce el paso andino de Uspallata.
  • 1874: Consiguen la concesión del Gobierno de Chile.
  • 1889: Comienzan las obras en la ciudad de Los Andes.
  • 1900: La quiebra de los hermanos Clark provoca el traspaso de la compañía a la empresa inglesa Trasandine Construction Company.
  • 1903: Se llama a licitación para finalizar las obras.
  • 1908: Se entrega la vía hasta Portillo.
  • 1909: Se comunican los túneles del tramo chileno y argentino.
  • 1910: Comienza el servicio de carga y pasajeros.
  • 1927: Comienzan a operar locomotoras eléctricas.
  • 1956: Se introducen locomotoras Diesel.
  • 1979: Suspenden el servicio de pasajeros y continúa sólo para carga.
  • 1984: Un rodado destruye 500 metros de vía, suspendiéndose definitivamente el servicio internacional.

Enriqueciendo la colección

SANTIAGO (El Mercurio).-Varias piezas de principios del siglo XX se integrarán al Museo del Trasandino, entre ellas un vagón de pasajeros para primera clase. A continuación, algunas de las piezas que integrarán el valioso Museo del Ferrocarril Trasandino:

IT 83: Vagón de pasajeros para primera clase fabricado en Inglaterra por Gloucester Wagons, en 1905, fue uno de los primeros coches del Trasandino. Esta pieza formó parte del tren presidencial que trajo a Chile a Juan Domingo Perón en 1953.

TC-1: Es la pieza más valiosa de la colección. Se trata de un barrenieves que por medio de una caldera y una turbina abre paso a través de la vía. Fabricado en 1907 por American Locomotives, es único en Sudamérica y está en proceso de ser declarado Monumento Nacional.

Z-3348: Locomotora a vapor especialmente diseñada para el Trasandino por Kitson & Co., en Inglaterra, en 1908. Se fabricaron 90, de las cuales sólo quedan 10 en todo el mundo, dos de ellas en Chile. Está en proceso de restauración.

T-1024: Góndolas-carril para servicio de pasajeros, hecha en Estados Unidos en 1926. La única pieza operativa del antiguo Trasandino fue restaurada por la ACCPF y realiza viajes turísticos periódicos entre Los Andes y Río Blanco.

E-101, 102 y 103: Las primeras locomotoras eléctricas del Trasandino fueron encargadas a la compañía suiza Swiss Locomotive and Machine Works, en 1925. Extremadamente poderosas para la época, podrían arrastrar 150 toneladas.

ADI-1015: Automotor suizo, fabricado en 1956, para transporte de pasajeros. La ACCPF lo está restaurando para que se una a la góndola en los recorridos turísticos.

ANDENES

Jorge TEILLER

Te gusta llegar a la estación
cuando el reloj de pared tictaquea,
tictaquea en la oficina del jefe-estación.
Cuando la tarde cierra sus párpados
de viajera fatigada
y los rieles ya se pierden
bajo el hollín de la oscuridad.

Te gusta quedarte en la estación desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar el viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.

Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
el pueblo donde querías llegar
como el niño el día de su cumpleaños
y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras -para los parientes que te esperaban-
sólo un alumno fracasado con olor a cerveza.

Tictaqueo del reloj. El jefe-estación
juega un solitario. El reloj sigue diciendo
que la noche es el único tren
que puede llegar a este pueblo,
y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo
mientras el hollín de la oscuridad
hace desaparecer los durmientes de la vía.

De El árbol de la memoria,1961
También en: Los dominios perdidos, 1992.
Versión corregida aquí consignada.